Nuestra misión es dar a conocer a Jesucristo y hacerlo amar.

Una misión compartida,

un mismo espíritu

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Ser Laico Marista

Un llamado a servir y educar

Es un don de Dios y una opción de vida. Muchos laicos y laicas sentimos el llamado a seguir a Jesús al estilo de Marcelino Champagnat, viviendo el carisma marista en nuestra familia, trabajo y comunidad.

Es una vocación que nace de una experiencia de fe y discernimiento, donde descubrimos
que Dios nos invita a vivir con alegría, compromiso y entrega.

Como María, decimos “sí” y abrazamos este camino con libertad, formando comunidades
fraternas que comparten misión, espiritualidad y vida.

Etapa 1

Invitación

Conocida como el primer paso en el camino vocacional, esta etapa de acogida, que llamamos Animación Vocacional, comienza cuando el joven acepta el llamado de Dios para descubrir su propósito de vida.

A través de diálogos cercanos con los animadores vocacionales, el joven va acogiendo su vocación y, a la vez, es acogido por los Hermanos y la comunidad marista, que lo acompañan, lo escuchan y lo ayudan a discernir con cariño este caminar.

Etapa 2

Iniciación

Participan quienes han hecho la opción de vivir su seguimiento de Cristo desde el carisma marista y caminar como parte de una comunidad; es un tiempo para profundizar en el encuentro como persona, como cristiano y como marista y de aprender a caminar en comunidad. Quienes deciden continuar, pasan a la siguiente etapa.

Etapa 3

Profundización

En esta etapa se encuentran quienes han reafirmado su opción vocacional, profundizando en su vida de fe y en el carisma marista vivido y compartido con otros en la experiencia comunitaria. Esta etapa se mantiene de aquí en adelante.

Compromiso de adhesión al carisma

Testimonios

Preguntas frecuentes
¿Se necesita trabajar en una obra marista para ser laico marista?

No. Ser laico marista no depende de un lugar de trabajo, sino de una opción de vida. Lo esencial es el deseo de seguir a Jesús desde el carisma de Marcelino, en cualquier espacio donde vivas tu fe: familia, comunidad, trabajo, parroquia…

Es una persona que, desde su vida cotidiana, elige vivir el Evangelio al estilo de María y Champagnat, compartiendo la espiritualidad, la misión y la fraternidad marista.

En el Perú tenemos 7 comunidades maristas laicales (dos se encuentran en Sullana y cinco en Lima) y 2 fraternidades (ambas en Cajamarca).

¿Cómo sé si tengo vocación marista laical?

La vocación se va descubriendo poco a poco. Si sientes inquietud, deseo de vivir tu fe de forma comprometida y te atrae el espíritu marista, puede ser una llamada. La clave es abrir el corazón y buscar acompañamiento.

¡Claro que sí! Muchos laicos maristas viven su vocación en familia. Ser marista se integra con la vida cotidiana: en la pareja, en la crianza, en el trabajo, en la comunidad.

El principal compromiso es vivir el carisma marista en tu día a día. Algunos también eligen participar en comunidades, espacios formativos o realizar un compromiso público, según su camino y discernimiento.

Sí. La vocación se cultiva y fortalece con formación, oración y vida compartida. Existen espacios comunitarios, itinerarios de formación y momentos de discernimiento.