Nuestra misión es dar a conocer a Jesucristo y hacerlo amar.

Nuestra Historia

“Vivimos el carisma de Marcelino de maneras diferentes y complementarias. Juntos damos testimonio de una unidad de historia, de espiritualidad, confianza mutua y empeño común”.

– Tras las huellas de Marcelino, #38

Nacimiento de Champagnat

En la aldea de Marlhes, Francia, nace Marcelino Champagnat, quien más tarde fundaría la congregación de los Hermanos Maristas, dedicando su vida a la educación y formación cristiana de niños y jóvenes.

Nacimiento de Champagnat

El 2 de enero de 1817, en una modesta casa del pueblo de La Valla, Marcelino Champagnat dio vida a su proyecto. Con dos jóvenes reclutas, Jean-Marie Granjon y Jean-Baptiste Audras, fundó el instituto de los “Hermanitos de María”. En esta comunidad, marcada por la pobreza, la oración, el trabajo manual y un profundo espíritu de familia, nació la congregación de los Hermanos Maristas, dedicada a la educación cristiana de los niños y jóvenes.

Nacimiento de Champagnat

Ante el rápido crecimiento de la comunidad, la casa de La Valla quedó pequeña. En 1824, movido por una audacia y fe inquebrantables, Marcelino Champagnat inició la construcción de una gran casa madre: el Hermitage. Sin dinero, él mismo trabajó como albañil, picando la roca de una cantera cercana junto a los hermanos. Esta obra monumental, levantada con sus propias manos, se convirtió en el corazón de la Congregación y símbolo de fe y trabajo.

Nacimiento de Champagnat

El 6 de junio de 1840, tras una larga y dolorosa enfermedad, Marcelino Champagnat falleció en el Hermitage, la casa que él mismo construyó. Murió serenamente, rodeado de sus hermanos, mientras cantaban la Salve Regina, su oración predilecta a la Buena Madre. Dejó un instituto con 280 hermanos y 48 escuelas, un legado vibrante que aseguraba la continuidad de su sueño: educar cristianamente a niños y jóvenes, especialmente a los más necesitados.

Fundación colegio San José

Los primeros cuatro Hermanos Maristas (Plácido, Arthur, Gedeón, Modesto y Marie Charles) llegaron al Callao y fundaron el Colegio San José en Bellavista, su primera obra en el Perú. Con pocos recursos, pero con gran fe y confianza en la Providencia, iniciaron la misión de San Marcelino Champagnat: formar buenos cristianos y virtuosos ciudadanos. Desde entonces, la presencia marista ha acompañado la educación de miles de niños y jóvenes peruanos.

1923

continuando su expansión en Perú, los Hermanos Maristas fundaron el colegio San Luis en el distrito de Barranco. Esta nueva obra extendió el carisma de Champagnat a la capital, estableciendo un centro educativo comprometido con la formación integral de la juventud. Desde su inicio, el colegio se consolidó como un referente de excelencia académica y valores cristianos, marcando la vida de miles de familias limeñas con el sello marista.

1927

Los Hermanos Maristas consolidaron su presencia en Lima al fundar el colegio Champagnat en Miraflores. Llevando el nombre del propio fundador, este centro nació para ser un nuevo faro de educación cristiana en la capital. Desde sus inicios, se convirtió en una institución emblemática, comprometida con la formación integral de sus estudiantes bajo el carisma marista de sencillez, espíritu de familia y amor al trabajo.

1932

La misión marista se expandió fuera de la capital con la fundación del colegio San José en la ciudad de Huacho. Respondiendo a la necesidad local, los Hermanos Maristas  establecieron un nuevo centro para formar “buenos cristianos y virtuosos ciudadanos” en el corazón del norte chico. Con esta obra, el carisma de Champagnat echó raíces en la provincia, convirtiéndose en un pilar de la formación humana y cristiana para la juventud huachana.

1939

La misión marista se extendió al norte del país con la fundación del colegio Santa Rosa en Sullana, Piura. En la “Perla del Chira”, los Hermanos Maristas iniciaron una nueva obra para ofrecer una educación integral basada en el carisma de Champagnat. Desde entonces, el colegio se ha convertido en un referente de formación humana y cristiana, marcando la vida de miles de jóvenes y familias de la región.

1955

En la Basílica de San Pedro, el Papa Pío XII beatificó solemnemente a Marcelino Champagnat. Con este acto, la Iglesia reconoció oficialmente la heroicidad de sus virtudes y lo declaró “Beato”. Para la Familia Marista mundial, fue un momento de inmensa alegría y la confirmación de que la vida y el carisma de nuestro fundador constituían un auténtico camino de santidad para la Iglesia.

1972

La presencia marista en Sullana se amplió con el Colegio San José Obrero. La obra, con vocación técnica, se convirtió en un referente profético de inclusión, abriendo sus puertas a niños con discapacidad visual y auditiva. Fiel al carisma de Champagnat, fue una respuesta de vanguardia a las necesidades de los más desatendidos de la comunidad, dignificando a cada persona a través del trabajo y la educación.

1990

La misión marista en Perú dio un paso trascendental al fundar la Universidad Marcelino Champagnat, en Lima. Llevando el carisma educativo al nivel superior, la universidad nació con la vocación de formar profesionales, especialmente educadores, con excelencia académica y un profundo sentido de servicio y valores cristianos. Se consolidó así una nueva etapa en la formación de agentes de cambio para la sociedad peruana, inspirados en el sueño de Champagnat.

1999

En la Plaza de San Pedro, el Papa Juan Pablo II canonizó a Marcelino Champagnat. Con este acto solemne, la Iglesia universal lo reconoció como Santo, proponiendo su vida y carisma como un don para el mundo. Su santidad nos inspira y compromete a seguir haciendo vida su sueño entre los niños y jóvenes, especialmente los más necesitados.

2002

se creó la Provincia Marista Santa María de los Andes, unificando las presencias de Bolivia, Chile y Perú en una sola unidad administrativa. Fue una respuesta audaz a los nuevos tiempos, un llamado a caminar juntos para fortalecer la misión y la vida marista en la región, consolidando un nuevo rostro de internacionalidad y comunión para responder a los desafíos del continente.

2003

La misión marista aperturó la Casa Hogar Marcelino Champagnat, en Puerto Maldonado. Esta obra nació para acoger a adolescentes y jóvenes de las zonas rurales de esa región, brindándoles alojamiento, acompañamiento y formación en valores. Es una respuesta profética del carisma, llevando el cuidado de la Buena Madre a una de las periferias más necesitadas y olvidadas del país.

2008

 La misión marista fundó una obra emblemática en Villa María del Triunfo: el colegio Santa María de los Andes. Llevando el nombre de la propia Provincia, este colegio se erigió como un compromiso tangible con las periferias de Lima, ofreciendo una propuesta de educación integral y evangelizadora a una de las zonas más pobladas y necesitadas de la capital, consolidándose así como un signo de esperanza y compromiso marista con los más vulnerables.

Testigos Maristas de la Fe

Su vida nos inspira, su ejemplo nos guía.

A lo largo de la historia, muchos Hermanos Maristas han entregado su vida con fidelidad y esperanza. Desde los mártires que dieron testimonio en tiempos de persecución, hasta quienes vivieron su misión con sencillez y amor entre los jóvenes. Sus historias nos recuerdan que la santidad se vive en lo cotidiano y que seguir a Jesús al estilo de María es camino de entrega y alegría.

San Marcelino Champagnat

Fundador de la Congregación de los Hermanos Maristas, dedicó su vida a educar y acompañar a los niños y jóvenes, especialmente a los más pobres. Su legado sigue vivo en la misión marista en todo el mundo.

San Pedro Chanel

Padre Marista, primer mártir de Oceanía y compañero en la misión con los Hermanos Maristas. Su entrega y valentía abrieron caminos de fe en lugares lejanos, dejando un testimonio de amor sin fronteras.

Beatos Laurentino, Bernardo, Virgilio y otros 44 hermanos maristas educadores y mártires:

Educadores y mártires de la guerra civil española, dieron la vida fieles a su vocación. Su testimonio sigue siendo semilla de esperanza y fidelidad al Evangelio.

Beatos Crisanto, 65 hermanos y dos laicos mártires:

En medio de la persecución durante la guerra civil española, permanecieron firmes en su fe y en la misión educativa. Su vida entregada nos recuerda el valor de la fidelidad hasta el final.

Beato Hermano Henri Vergès

Mártir en Argelia, vivió su vocación entre los jóvenes musulmanes, promoviendo el diálogo y la paz. Su vida sencilla y cercana sigue inspirando fraternidad universal.

Beato Hermano Lycarion

Joven marista que ofreció su vida por amor a Cristo en tiempos de persecución. Su ejemplo anima a los jóvenes a vivir con valentía y fidelidad su vocación.

Venerable Hermano Francisco Rivat

Sucesor del P. Champagnat como Superior General de la congregación, acompañó los inicios del Instituto con fidelidad y amor al carisma, fiel a las inspiraciones del fundador. Su vida fue semilla de la expansión marista en el mundo.

Siervo de Dios Hermano Basilio Rueda Guzmán

Superior General de los Hermanos Maristas, vivió con profunda espiritualidad y dedicación a la misión. Su vida sencilla y cercana es modelo de liderazgo fraterno y entregado.