Somos Hermanos
Religiosos consagrados que queremos seguir a Jesús al estilo de María, con una vida sencilla, cercana y fraterna. Vivimos en comunidad y compartimos lo que somos con quienes buscan algo más. Nuestra vocación es hacer visible el rostro de Jesús Hermano, especialmente entre los niños y jóvenes.
Nos inspira la vida de san Marcelino Champagnat, y vamos donde se nos necesita: colegios, barrios, grupos… llevando esperanza y acompañando con pasión por Dios y compasión por los demás.
No importa qué carrera tengas: lo importante es el deseo de servir, amar y transformar.
Porque ser Hermano Marista es una forma de vivir para los demás y hacer extensivo el sueño de Marcelino: “Dar a conocer a Jesús y hacerlo amar.”

Etapa 1
Animación Vocacional
Conocida como el primer paso en el camino vocacional, esta etapa de acogida, que llamamos Animación Vocacional, comienza cuando el joven acepta el llamado de Dios para descubrir su propósito de vida.
A través de diálogos cercanos con los animadores vocacionales, el joven va acogiendo su vocación y, a la vez, es acogido por los Hermanos y la comunidad marista, que lo acompañan, lo escuchan y lo ayudan a discernir con cariño este caminar.

Etapa 2
Prenoviciado
El Prenoviciado Marista es otro paso importante en el camino del joven. El gran objetivo de esta etapa es el autoconocimiento. Es un tiempo para profundizar en el llamado a seguir a Jesús al estilo de Marcelino, desde la vida fraterna, la misión y la espiritualidad.
Durante esta etapa también se estudia la vida de San Marcelino Champagnat y la historia de los primeros Hermanos. El Prenoviciado dura aproximadamente dos años, aunque puede extenderse.

Etapa 3
Noviciado
El Noviciado es una etapa muy especial. Es el momento en que el joven que ha sentido el llamado da un paso más profundo: comienza su camino como Hermano Marista.
Durante dos años de formación en Cochabamba, Bolivia, el novicio vive un proceso de discernimiento acompañado por un maestro de novicios y una comunidad formadora. Su misión en este tiempo es descubrir con claridad qué quiere Dios de su vida y reconocer si tiene las motivaciones y capacidades para esta vocación.

Etapa 4
Post Noviciado
El Post noviciado es la última etapa antes de los votos perpetuos. Empieza después de profesar los primeros votos y dura varios años. Aquí el joven Hermano sigue creciendo, profundizando en su fe y preparándose para la entrega total.
Es una etapa de equilibrio entre la vida espiritual, la formación académica y la misión apostólica. Es cuando se va consolidando como un Apóstol Marista: alguien con identidad, pasión y compromiso. Cada año, renueva sus votos, mientras se prepara para ese gran “sí” definitivo: los votos perpetuos.
Como dice el poeta: “Es caminando como se hace el camino”.
¿Te animas a caminar con nosotros en este sueño de educar, servir y evangelizar al estilo de Marcelino?
Preguntas frecuentes
¿Por qué "Hermanos" y no sacerdores?
Porque el Hermano Marista vive su consagración desde la vida laical, no ejerce funciones sacerdotales. Su misión es estar al lado de las personas, especialmente los jóvenes, como un hermano mayor que acompaña, educa, escucha y anima.
Ser Hermano es otra forma de ser consagrado, igual de plena y significativa.
¿Puedo ser Hermano aunque no me sienta perfecto o “muy santo”?
¡Claro que sí! Nadie empieza este camino siendo perfecto. Lo importante es tener el deseo sincero de seguir a Jesús y de crecer cada día. Dios llama a personas reales, con luces y sombras, pero con el corazón dispuesto.
¿Hay una edad para entrar?
Generalmente se puede comenzar un proceso vocacional entre los 18 y 34 años, pero cada caso se acompaña de manera personal. Lo importante es el deseo auténtico de buscar a Dios y de vivir una vocación de entrega.
¿Puedo seguir estudiando o trabajando si empiezo el proceso?
Sí. El proceso vocacional se adapta a tu realidad. Hay etapas de discernimiento que puedes vivir mientras estudias o trabajas, hasta que llegue el momento de tomar decisiones más comprometidas.
¿Solo son educadores los Hermanos?
No necesariamente en el sentido tradicional. Algunos Hermanos son profesores, sí, pero no es un requisito exclusivo. Hay Hermanos que son psicólogos, comunicadores, administradores o tienen otras profesiones afines al mundo de la educación.
Lo esencial no está solo en el título profesional, sino en la pasión por educar desde lo que hacemos, ya sea en un aula, un proyecto social, una comunidad o en el día a día con los jóvenes. Ser Hermano es ser educador con la vida, siempre desde el corazón y con espíritu de familia.
¿Dónde viven los Hermanos?
Vivimos en comunidades, como una familia. Compartimos la vida, la oración, las comidas, las alegrías y desafíos. Es una forma concreta de vivir el Evangelio: como hermanos entre hermanos.
¿Dónde están los Hermanos?
Actualmente, tenemos 5 comunidades ubicadas en 3 departamentos: Piura, Madre de Dios y Lima.
¿Qué hacen los Hermanos Maristas?
Nuestra misión es educar, acompañar y evangelizar. Trabajamos en colegios, proyectos sociales, pastorales, comunidades, universidades, etc. Donde haya jóvenes, allí queremos estar, anunciando con la vida el amor de Dios.
¿Los Hermanos pueden tener pareja o familia?
Los Hermanos hacen votos de castidad, pobreza y obediencia. Eso significa que no forman una familia propia, pero viven el amor en clave de fraternidad universal, estando disponibles para todos.
¿Qué pasa si después de un tiempo me doy cuenta que no es mi camino?
No pasa nada. El proceso vocacional es justamente para discernir con libertad. Si descubres que tu camino está en otro lugar, te vas habiendo crecido, aprendido y ganado una experiencia de fe muy valiosa. La puerta siempre queda abierta.
¿Qué hacen los Hermanos Maristas?
Solo dos cosas:
- Ganas de buscar a Dios.
- Un corazón disponible para escuchar su llamado.
Después de eso, ¡caminar juntos lo hace todo más claro!