Encuentro Regional de Hermanos Animadores de Comunidad fortalece la fraternidad y la misión en América Sur
Más de 70 Hermanos Maristas provenientes de Brasil, Uruguay, Argentina, Chile, Bolivia y Perú participaron en el Encuentro Regional de Animadores de Comunidad, realizado del 30 de abril al 2 de mayo en la Villa Marista de Chosica, Lima. El espacio congregó a los responsables de animar la vida comunitaria en la región, con el propósito de fortalecer la fraternidad, renovar la misión y profundizar el liderazgo al servicio de la vida.
A lo largo de tres días, los participantes vivieron una experiencia marcada por la espiritualidad, el compartir fraterno y el discernimiento conjunto. Desde la jornada inaugural, se destacó la invitación a “construir puentes” entre comunidades y provincias, entendiendo la fraternidad como un don que se cultiva en lo cotidiano. Asimismo, se subrayó que el rol del animador no se centra en la gestión, sino en el cuidado de la vida comunitaria, promoviendo cercanía, escucha y acompañamiento.
El segundo día se profundizó en el liderazgo como servicio, poniendo énfasis en reconocer y potenciar los signos de vida presentes en las comunidades. A través de talleres y reflexiones, se resaltó la importancia de cuidar las relaciones, sostener la esperanza y fortalecer una cultura de corresponsabilidad, especialmente en contextos desafiantes. También se abordó la necesidad de acompañar desde la sencillez y la vulnerabilidad, construyendo fraternidad en los gestos cotidianos.
En la jornada final, el encuentro puso su mirada en el futuro, abordando los procesos de reconfiguración regional y la formación permanente como caminos para revitalizar la vida marista. Se destacó la importancia del trabajo colaborativo, la apertura a la diversidad y la fidelidad creativa al carisma, en respuesta a los desafíos actuales.
Como fruto del encuentro, los Hermanos elaboraron una carta dirigida a sus comunidades, recogiendo los principales llamados y compromisos asumidos. La experiencia concluyó con una Eucaristía de envío y un ambiente festivo de gratitud, reafirmando el deseo de seguir construyendo comunidades vivas, fraternas y en salida, al servicio de la misión en América Sur.